En estos tiempos es imposible seguir pensando la industria de la moda de forma tradicional donde la cadena era diseño, patronaje, producción textil, comercio, cadena de venta, tiendas físicas, cliente… allí se cerraba el circuito. Con el avance de las nuevas tecnologías, esta industria, como otras, se ha tenido que reinventar hacia las nuevas leyes del mercado.
La generación Y y la generación Z ya están inmersas en estas nuevas leyes que plantea la tecnología y el mercado. De hecho, las ventas a través de cascos de realidad virtual crecieron un 56% en el período 2017–2021 y se espera que el índice aumente en el 2022.
El metaverso, ese mundo virtual al que nos conectamos por medio de diversos dispositivos para actuar con sus elementos y pensar que estamos inmersos en él, si bien hoy no es masivo, ha venido para quedarse y para ampliar el espectro de diversas industrias donde la moda no se queda al margen.
Por medio del metaverso las personas pueden vivir experiencias únicas como si fuesen reales. Por ejemplo, imaginar ir a una tienda de ropa o probarse las prendas sin ir a la tienda física. Cuesta creerlo, ¿verdad? Pues esto ya se está desarrollando y comienza a ser una realidad. Funciona como un ecosistema virtual en 3D y está cambiando el paradigma actual, la forma en la que interactuamos, en la que nos relacionamos y la forma en la que elegimos comprar.
En el sector moda & lifestyle, la Fashion Week de las capitales más importantes del mundo ya se han sumado a la versión virtual y ésta ocupa un lugar de prestigio e innovación por medio del metaverso previendo ampliar el mercado de ventas del sector.

